jueves, 31 de octubre de 2013

Te mereces una vida mejor

Novia vintage
Me está ocurriendo algo muy curioso. A medida que escribo este blog me distancio cada vez más de mi propio proyecto de adelgazar. Parece que no va conmigo. Es cierto que tengo otros temas en mi cabeza, pero me sorprende no haber dado ya un paso adelante.
Creo que si realmente tuviera confianza en que me merezco una vida mejor, en que aún me pueden pasar cosas bonitas, estaría más animada para abordarlo. Si mis pensamientos se centraran más en el presente, en el futuro, y menos en el pasado... 
Me da la impresión de que me he habituado a una rutina sin sobresaltos, aunque eso no me guste en absoluto, y que consciente o inconscientemente pienso que no me merece la pena el esfuerzo. Total ¿para qué? que más me da estar gorda o delgada para la vida que llevo... Es más, mejor estar gorda porque lo que me faltaba, encima, es tener que ¡esforzarme en perder peso!
Yo misma tengo mil respuestas para echar por tierra esta pregunta y, sin embargo, ahí sigo.

miércoles, 9 de octubre de 2013

¿Lo dices o lo haces?

"Si no actúas como piensas, terminas pensando como actúas". He leído casualmente esta cita, que se atribuye al científico, filósofo y escritor francés Blaise Pascal (1623-1662) y me ha hecho pensar en mi problema. Yo lo estaba viendo en otra dirección: tus pensamientos condicionan tus emociones y estos, a su vez, tus acciones. Pero claro, se trata de un ciclo y como tal se puede modificar desde cualquiera de sus puntos. ¿Y si modifico las acciones? ¿Conseguiré un efecto positivo sobre mis emociones y mi pensamientos? debería intentarlo porque creo que, efectivamente, a estas alturas yo ya pienso como actúo. Por mucho que de vueltas al tema de adelgazar, sigo actuando mal, quiero decir comiendo de manera desordenada y desequilibrada... y eso me lleva a pensar en términos de fracaso y a sentir  deseperanza. La alegría de la huerta, vamos ;)

viernes, 4 de octubre de 2013

¿Es un buen momento para adelgazar?

donut o manzana
Si te estás preguntando cuándo es un buen momento para adelgazar, la respuesta es: siempre (o nunca). Depende básicamente de tu predisposición mental y de entender bien en qué consiste el proceso. Yo voy mal en las dos cosas. Y por eso sigo en el lado del nunca. Para mí ningún día es bueno para empezar a hacer cambios en mi estilo de vida. Creo que me siguen pesando todos mis fracasos anteriores y en el fondo no creo que lo pueda lograr. O no sé... que no tengo la actitud mental adecuada. Quizá en el mismo planteamiento esté el error... "empezar un plan para adelgazar" suena a lo de siempre, cuando yo lo que estoy buscando es algo muy distinto. Un cambio personal y físico definitivo. Algo más que esforzarme unos meses en bajar muchos kilos.Ya tengo más que probado que no es suficiente el esfuerzo y la fuerza de voluntad, porque tarde o temprano flaqueas y vuelves a recuperar todo el peso. Hace falta algo más... ilusión, determinación, una claridad mental que te impide dudar, que te lleva a cambiar tu estilo de vida sin esfuerzo, porque tienes claro lo que quieres. Yo tengo un bloqueo que no consigo vencer, porque no soy capaz de llegar a ese punto, por mucho que sufra al verme con tanto sobrepeso. Lo único positivo es que no pierdo la esperanza de lograrlo en algún momento. Eso seguro.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Adelgazar desde otra perspectiva


Una de las cosas que he aprendido durante todos estos años es a tener paciencia. Creo que desesperarse -algo muy común entre las personas que queremos adelgazar- no ayuda en nada, mientras que tomarse un tiempo para tratar de ver las cosas con otra calma, desde otra perspectiva, puede ser de gran ayuda. Cuando empecé este blog hace un par de meses, venía de una larga temporada comiendo mucho y mal. Durante este periodo de reflexión, sin darme cuenta, he ido dejando de comer tanto. Sigo comiendo mal, en el sentido de que no soy ordenada ni equilibrada en los menús, pero ya no como hasta que no puedo más. Quizá parezca un avance pequeño, pero si durante un tiempo no puedes controlar las cantidades y te das cuenta de que ahora sí lo haces ¡lo sientes como un gran avance!

viernes, 13 de septiembre de 2013

Tomar el control

The body achieves what the mind believes
Menos mal que se me ocurrió escribir este blog, porque me tengo que dedicar a releerme para enmendar viejos errores en los que sigo cayendo alegremente.
Por ejemplo, empeñarme en planificar todo lo que debo comer cuando empiece. Un error muy típico del momento en que te emocionas delante de un papel imaginándote delgada, mientras escribes con el estómago lleno ;)
Como me ha ocurrido mil veces en todos estos años, una vez que te pones, te das cuenta de que el papel lo aguanta todo y de que la realidad es bien distinta. Yo no puedo vivir con un programa, al menos con uno de alimentación. Bastantes horarios y normas tengo que mantener ya sin más remedio...

viernes, 6 de septiembre de 2013

Adelgazar sin perder la sonrisa

Desayuno
No hay mejor manera de tener un mal día que empezar con hambre. Si siempre has comido bien, cambiar el desayuno de toda la vida por té con fruta o yogures desnatados -como proponen la mayoría de las dietas- suena muy bien, si no fuera por el dolor de cabeza que tienes después...
Con esto no digo que no sea una opción muy saludable, y estoy segura de que a base de aguantar te acabas acostumbrando, pero es que yo no quiero acostumbrarme.  Creo que si te propones perder peso, es importante tener en cuenta tus propios hábitos y gustos, y no eliminar todo lo que te hace feliz.

sábado, 31 de agosto de 2013

¿Somos lo que comemos?

Eat better, feel better
He leído muchas veces la afirmación "somos lo que comemos".
No sé si la comida nos define hasta ese punto, pero desde luego nos condiciona mucho, tanto física como emocionalmente, e incluso socialmente.
Cambiar de hábitos es complicado y hay que tener mucha determinación. 
Al principio te sientes mal, porque estás acostumbrado a comer mucho, o con desorden, o las dos cosas a la vez, pero he podido comprobar que en cuanto llevas unos días comiendo variado y sano, en cantidades moderadas y con un horario ordenado, te sientes mucho mejor. 
Todo esto suena muy bien, pero cambiar de hábitos también te pone un mal humor que no te aguantas ni tú misma... salvo que estés tan convencida de lo que quieres, tan determinada a conseguirlo, que lo haces encantada. A mi me ocurrió un par de veces, y adelgacé sin esfuerzo porque estaba con el chip bien encendido, pero en esta ocasión no lo he conseguido... aún.